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Jan.25.2021
 Acute Respiratory Failure, Pediatric

Insuficiencia respiratoria aguda en los niños

Acute Respiratory Failure, Pediatric

La insuficiencia respiratoria aguda es una afección que constituye una emergencia médica. Puede desarrollarse rápidamente y debe tratarse de inmediato. Hay dos tipos de insuficiencia respiratoria aguda:
  • La insuficiencia respiratoria de tipo I ocurre cuando los pulmones no pueden enviar suficiente oxígeno a la sangre. Esto hace que el nivel de oxígeno en la sangre disminuya.
  • La insuficiencia respiratoria de tipo II se produce cuando el dióxido de carbono no sale de los pulmones hacia fuera del cuerpo. Esto hace que el dióxido de carbono se acumule en la sangre.
Una persona puede tener un tipo de insuficiencia respiratoria aguda o ambos tipos al mismo tiempo.

¿Cuáles son las causas?

Las causas frecuentes de la insuficiencia respiratoria de tipo I incluyen lo siguiente:
  • Traumatismo en el pulmón, el tórax, las costillas o los tejidos que rodean el pulmón.
  • Bronquiolitis.
  • Neumonía.
  • Inhalación de humo, sustancias químicas o agua.
  • Infección en la sangre (sepsis).
Las causas frecuentes de la insuficiencia respiratoria de tipo II incluyen lo siguiente:
  • Una obstrucción en las vías respiratorias altas (asfixia).
  • Lesión en la médula espinal.
  • Sobredosis de drogas o alcohol.
  • Infección en la sangre (sepsis).
  • Accidente cerebrovascular.

¿Qué incrementa el riesgo?

Es más probable que esta afección se manifieste en niños que tienen alguna de las siguientes afecciones o características:
  • Nacimiento prematuro.
  • Enfermedades pulmonares, como displasia broncopulmonar (DBP), asma o fibrosis quística (FQ).
  • Una afección que daña o debilita los músculos, los nervios, los huesos o los tejidos que intervienen en la respiración, como miastenia grave o el síndrome de Guillain-Barré.
  • Una infección grave.
  • Un problema de salud que bloquea el reflejo inconsciente que está involucrado en la respiración, como el hipotiroidismo o la apnea del sueño.

¿Cuáles son los signos o síntomas?

La dificultad para respirar es el síntoma principal de la insuficiencia respiratoria aguda. Otros síntomas son:
  • Respiración acelerada, hacer sonidos como silbidos al respirar (sibilancias) o como gruñidos.
  • Ensanchamiento de las fosas nasales.
  • Frecuencia cardíaca acelerada.
  • Cambios en el comportamiento, como los siguientes:
    • Confusión.
    • Malestar.
    • Agitación.
    • Ansiedad.
  • Dormir más de lo normal o tener dificultad para despertarse.
  • No poder jugar o hacer actividad normalmente.
  • Piel, labios o yemas de los dedos de color azulado (cianosis).

¿Cómo se diagnostica?

Esta afección se puede diagnosticar en función de lo siguiente:
  • Un examen físico y los antecedentes médicos del niño. El pediatra le auscultará el corazón y los pulmones al niño para determinar si presenta sonidos anormales.
  • Pruebas para confirmar el diagnóstico y determinar qué está produciendo la insuficiencia respiratoria. Estas pruebas pueden incluir lo siguiente:
    • Medición de la cantidad de oxígeno en la sangre del niño (oximetría de pulso). La medición se obtiene con un dispositivo pequeño que se coloca en un dedo de la mano o del pie del niño.
    • Análisis de sangre para medir el oxígeno y el dióxido de carbono en la sangre y para buscar signos de infección.
    • Análisis de una muestra del líquido que rodea la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) o una muestra de líquido que se extrae de la tráquea para detectar infecciones.
    • Radiografía de tórax.
    • Electrocardiograma (ECG) para controlar la actividad eléctrica del corazón.

¿Cómo se trata?

El tratamiento para esta afección suele realizarse en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital. El tratamiento depende de la causa. Puede incluir uno o más de los siguientes tratamientos:
  • Es posible que al niño le administren oxígeno a través de una mascarilla, en una cámara o por la nariz.
  • Es posible que se use un dispositivo tal como una máquina de presión positiva continua (CPAP) o de presión positiva de dos niveles (BPAP) en las vías respiratorias para ayudarle al niño a respirar. El dispositivo le administra oxígeno y presión al niño.
  • Es posible que le administren tratamientos respiratorios, líquidos y otros medicamentos.
  • Es posible que se utilice un respirador para ayudarle al niño a respirar. La máquina le administra oxígeno y presión al niño. Se coloca un tubo en la boca y en la tráquea del niño para conectar el respirador. Este dispositivo ofrece más control sobre la respiración del niño.
  • En casos extremos, se puede usar la oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC). Este tratamiento asume la función del corazón y los pulmones, de forma temporaria, para suministrar oxígeno y eliminar el dióxido de carbono. A través de la OMEC, los pulmones tienen la posibilidad de recuperarse.

Siga estas instrucciones en su casa:

Medicamentos

  • Adminístrele al niño los medicamentos de venta libre y los recetados solamente como se lo haya indicado el médico.
  • Si al niño le recetaron un antibiótico, adminístreselo como se lo haya indicado el pediatra. No deje de darle el antibiótico, aunque empiece a sentirse mejor.
  • No le dé aspirina al niño por el riesgo de que contraiga el síndrome de Reye.
  • Si el niño está tomando anticoagulantes:
    • Hable con el pediatra del niño antes de darle cualquier medicamento que contenga aspirina o antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno. Estos medicamentos aumentan el riesgo de tener hemorragias peligrosas.
    • Dé los medicamentos al niño exactamente como se lo indicaron, todos los días a la misma hora.
    • Haga que el niño evite las actividades que podrían causarle lesiones o moretones y siga las indicaciones para evitar las caídas.
    • Haga que el niño use un brazalete de alerta médica o lleve una tarjeta con una lista de los medicamentos que toma.

Instrucciones generales

  • Haga que el niño reanude sus actividades normales como se lo haya indicado el pediatra. Consulte al pediatra qué actividades son seguras para la niña.
  • No permita que el niño consuma ningún producto que contenga nicotina o tabaco, como cigarrillos, cigarrillos electrónicos y tabaco de mascar. Si su hijo o hija necesita ayuda para dejar de fumar, consulte al pediatra.
  • No fume cerca del niño. Mantenga al niño alejado del humo ambiental de tabaco. Si necesita ayuda para dejar de fumar, consulte al médico.
  • Concurra a todas las visitas de seguimiento como se lo haya indicado el pediatra. Esto es importante.

¿Cómo se previene?

Si el niño tiene una infección o una enfermedad que puede causar insuficiencia respiratoria aguda, asegúrese de que reciba el tratamiento adecuado.

Comuníquese con un médico si:

  • El niño tiene fiebre.
  • Los síntomas del niño no mejoran o empeoran.

Solicite ayuda inmediatamente si el niño:

  • Tiene dificultad para respirar.
  • Pierde la conciencia.
  • Presenta respiración abdominal. Esto ocurre cuando el niño retrae su estómago, justo debajo de la caja torácica o la zona debajo del esternón cuando respira.
  • Tiene acelerada la frecuencia cardíaca.
  • Tiene los dedos de las manos, los labios u otras zonas del cuerpo de color azulado (cianosis).
  • Comienza a sentirse confundido.
  • Es menor de 3 meses y tiene una temperatura de 100.4 °F (38 °C) o más.
Estos síntomas pueden representar un problema grave que constituye una emergencia. No espere a ver si los síntomas desaparecen. Solicite atención médica de inmediato. Comuníquese con el servicio de emergencias de su localidad (911 en los Estados Unidos).

Resumen

  • La insuficiencia respiratoria aguda es una emergencia médica. Puede desarrollarse rápidamente y debe tratarse de inmediato.
  • El tratamiento para esta afección suele realizarse en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital. El tratamiento de emergencia puede incluir oxígeno, líquidos y medicamentos. Es posible que se utilice un respirador u otro dispositivo para ayudarle al niño a respirar.
  • Adminístrele al niño los medicamentos de venta libre y los recetados solamente como se lo haya indicado el médico.
  • Comuníquese con el pediatra si los síntomas del niño no mejoran o si empeoran.

Esta información no tiene como fin reemplazar el consejo del médico. Asegúrese de hacerle al médico cualquier pregunta que tenga.

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