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Jun.24.2020
 Social Anxiety Disorder, Pediatric

Trastorno de ansiedad social en los niños

Social Anxiety Disorder, Pediatric

El trastorno de ansiedad social (TAS), antes llamado fobia social, es una afección de salud mental. Los niños con TAS suelen sentirse nerviosos, temerosos o avergonzados cuando están con otras personas en situaciones sociales. Les preocupa que los demás los juzguen o los critiquen por su aspecto, por lo que dicen o por cómo actúan. Estos síntomas persisten durante 6 meses o más y están presentes la mayoría de los días.
El TAS implica más que simplemente sentir timidez o inseguridad ocasionales. Puede causar estrés emocional intenso. Puede interferir con las actividades de la vida cotidiana. El TAS también puede llevar al consumo de alcohol o drogas, e incluso al suicidio.
El TAS es una afección de salud mental frecuente. Puede aparecer en cualquier momento, pero suele comenzar en la adolescencia.

¿Cuáles son las causas?

Se desconoce la causa de esta afección. Puede estar relacionada con genes hereditarios. Los acontecimientos estresantes pueden desencadenar la ansiedad. Este trastorno también se asocia con una amígdala cerebral hiperactiva. La amígdala cerebral es la parte del cerebro que desencadena la respuesta del niño a sentimientos intensos, como el miedo.

¿Qué incrementa el riesgo?

Es más probable que esta afección se manifieste en:
  • Los niños que tienen antecedentes familiares de trastornos de ansiedad.
  • Las niñas.
  • Niños que tienen una afección física o un trastorno de conducta que los hace sentir inseguros o nerviosos, por ejemplo, si tartamudean o tienen una enfermedad de larga duración (crónica).

¿Cuáles son los signos o síntomas?

El síntoma principal de esta afección es el miedo a la vergüenza a causa de ser criticado o juzgado en situaciones sociales. Un niño podría tener miedo a lo siguiente:
  • Actuar o hablar frente a otras personas.
  • Hacer deportes en equipo u otras actividades en grupo.
  • Ir a la escuela.
  • Usar el baño en público o en la escuela.
  • Jugar con otros niños.
  • Ir de compras.
  • Comer en un restaurante.
  • Conocer adultos.
El miedo y la ansiedad extremos pueden causar síntomas físicos como los siguientes, entre otros:
  • Llantos o rabietas.
  • Rubor.
  • Latidos cardíacos acelerados.
  • Sudoración.
  • Manos o voz temblorosa.
  • Confusión.
  • Desvanecimiento.
  • Malestar estomacal, diarrea o vómitos.
  • Falta de aire.
  • Negarse a hablar.

¿Cómo se diagnostica?

Esta afección se diagnostica en función de los antecedentes, los síntomas y el comportamiento del niño en situaciones sociales. Es probable que el pediatra le pregunte sobre el uso de alcohol, drogas y medicamentos recetados del niño. El médico podrá derivarlos a usted y al niño a un especialista en salud mental para más evaluaciones o tratamiento. Es posible que el médico también desee hablar con los maestros y los cuidadores del niño.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de esta afección puede incluir:
  • Terapia cognitivo conductual (TCC). Este tipo de psicoterapia ayuda al niño a aprender a reemplazar las conductas y los pensamientos negativos por conductas y pensamientos positivos. Esto puede incluir aprender mejores habilidades para controlar la ansiedad y calmarse.
  • Terapia de exposición. Esta terapia implica ayudar al niño a practicar las habilidades para autocalmarse y luego exponerlo a situaciones sociales que le generan temor. El tratamiento comienza con imaginar situaciones que el niño teme mientras mantiene la calma. Con el tiempo, el niño aprenderá a controlar situaciones más difíciles siendo menos reactivo.
  • Antidepresivos. Estos medicamentos suelen usarse además de otras terapias.
  • Biorretroalimentación. Este proceso capacita al niño para controlar la respuesta del cuerpo (respuesta psicológica) a través de técnicas de respiración y métodos de relajación. El niño trabajará con un terapeuta mientras se usan máquinas para monitorear sus síntomas físicos.
  • Relajación y técnicas para el control de la ansiedad. Estas incluyen respiración profunda, diálogo interno, meditación, formación de imágenes visuales, musicoterapia, relajación muscular y yoga. Generalmente se utilizan junto con otras formas de terapia. El niño puede practicarlas por sí solo con su orientación.
Estos tratamientos suelen usarse combinados.

Siga estas instrucciones en su casa:

Actividad

  • Ayude al niño a practicar estrategias para relajarse y controlar la ansiedad en momentos en los que no hay estrés. Gradualmente, trabaje para usar estas estrategias en situaciones estresantes.
  • Aliente al niño a participar en actividades sociales cuando se sienta preparado para hacerlo. Analice las actividades adecuadas con el niño y el pediatra. Ayude al niño a desarrollar un plan.

Instrucciones generales

  • Adminístrele los medicamentos de venta libre y los recetados al niño solamente como se lo haya indicado el pediatra.
  • Trabaje en estrecha colaboración con el equipo de médicos del niño, incluidos los terapeutas. Puede aprender maneras de ayudarse y ayudar al niño a enfrentar situaciones estresantes.
  • Cuénteles a los maestros o cuidadores del niño sobre la ansiedad social del niño. Analice formas en que puedan ser sensibles y útiles.
  • Haga que el niño evite el consumo de cafeína, alcohol y ciertos medicamentos de venta libre para el resfrío. Estos podrían hacerlo sentir peor. Pregúntele al farmacéutico qué medicamentos no debería tomar.
  • Concurra a todas las visitas de seguimiento como se lo haya indicado el pediatra. Esto es importante.

Dónde buscar más información

Comuníquese con un médico si:

  • Los síntomas del niño no mejoran o empeoran.
  • Cree que el niño está consumiendo drogas o alcohol.
  • El niño tiene signos de depresión, tales como:
    • Tristeza o mal humor persistentes.
    • Pérdida de interés en actividades que solía disfrutar.
    • Cambios en el peso o en sus hábitos de alimentación.
    • Cambios en los hábitos de sueño.
    • Evitar a amigos y familiares más de lo habitual.
    • No tiene energía para realizar las tareas habituales.
    • Tiene sentimientos de culpa o inutilidad.
  • El niño se aísla más de lo habitual.
  • El niño habla menos de lo normal para él.
  • Usted no puede controlar al niño en su casa.

Solicite ayuda de inmediato si:

  • El niño se lastima a sí mismo.
  • El niño tiene pensamientos graves sobre lastimarse o lastimar a los demás.
Si alguna vez siente que el niño podría lastimarse o lastimar a otras personas, o comparte pensamientos sobre acabar con su vida, busque ayuda de inmediato. Puede dirigirse al servicio de emergencias más cercano o comunicarse con:
  • El servicio de emergencias de su localidad (911 en EE. UU.).
  • Una línea de asistencia al suicida y atención en crisis, como National Suicide Prevention Lifeline (Línea Nacional de Prevención del Suicidio), al 1-800-273-8255. Está disponible las 24 horas del día.

Resumen

  • Los niños con trastorno de ansiedad social (TAS) suelen sentirse nerviosos, temerosos o avergonzados cuando están con otras personas en situaciones sociales.
  • El TAS es un trastorno mental frecuente. Puede aparecer en cualquier momento, pero suele comenzar en la adolescencia.
  • El tratamiento incluye terapia, medicamentos, biorretroalimentación y técnicas de relajación o una combinación de dos tratamientos o más. Estos tratamientos suelen usarse combinados.

Esta información no tiene como fin reemplazar el consejo del médico. Asegúrese de hacerle al médico cualquier pregunta que tenga.

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